CRYPT AYUBU TALES

Como les conté hace poco en Instagram Stories, hace un par de semanas viví uno de los momentos más incómodos y quizás absurdos de mi vida.  Estaba en mi cuarto avanzando unas cosas del blog y entra una llamada de mi papá:

– Hijo, te coordiné una reunión para mañana con XXX para que hagas el pago adelantado del hoyo donde vamos a enterrarte.

– Ok, cuanto ten… espera, ¿Qué hoyo?

– El hueco Stefano, donde vas a ser enterrado cuando mueras.

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Así es, mi papá estaba coordinando una cita para pagar/separar el espacio donde literalmente voy a ser sepultado.

Luego de la llamada seguía un poco en shock, pero pensé “ya soy un adulto y la muerte es un tema que en algún momento de mi vida debía planear”.

Ok, ¿A quién pretendo engañar? Realmente no es como planear un cumpleaños pero frente a todo pronostico me mentalice y decidí llevar  el proceso con mucha naturalidad.

Al día siguiente cuando me reuní con esta ejecutiva mortífera (no sé como llamarle) tuve el peor nudo en la garganta que haya podido tener en mi vida. Hice el pago y durante la reunión tuve que decidir muchas cosas que no esperaba como quienes serían las otras 4 personas que enterrarían conmigo. Obviamente no tengo a nadie, a menos que sortee estos cupos en el blog.
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El punto es que fuera de lo rara y absurda que haya sido la situación, ¿Es normal pensar tan anticipadamente a tu muerte?

No tuve que escoger exactamente el atud o las flores que van a poner en el sepelio pero si tomar una decisión bastante importante que me liberara de un peso de encima (literal) en un futuro.

¿Ustedes han pasado por algo así?

Espero sus comentarios.

PD: Creo que estos gifs demuestran que he madurado 0% 

 

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